jueves, 26 de diciembre de 2013

CUESTIÓN DE EDUCACIÓN



Un año más, con el solsticio de invierno, una veintena de internos del Centro Penitenciario de Valdemoro ha puesto en pie su ópera, AQUELLO QUE VIVÍ, ésta vez sí, con la presencia  de algunos de sus  familiares como espectadores.
En su discurso de presentación, el  Director de la Compañía RENACER dijo que “esta ópera, además de enseñarnos a trabajar en equipo, nos ha dado la oportunidad de transmitir que cualquier persona puede reeducarse, rehabilitarse y reinsertarse, creyéndoselo uno mismo, queriendo y pidiendo ayuda a los profesionales.”
El verano pasado le oí decir a Peter Hoile, uno de los profesores que junto con Mary Ruth McGinn imparte el curso LÓVA cada año, que este “proyecto de ópera crea orgullo”.  Yo creo que crea orgullo y humildad a partes iguales. Los niños, jóvenes y adultos que lo realizan se siente orgullosos por ver que han conseguido hacer algo de lo que se creían incapaces. Y reconocen humildemente que  el equipo les ha dado alas y gracias al trabajo de todos se ha hecho  posible lo imposible.
Alguien se preguntará: ¿Y estas personas, causantes de hechos delictivos de diversa gravedad, es  una dosis de orgullo lo que necesitan? Pues sí. La gente que ha estado prisionera  de la droga el primer obstáculo a superar es dejar de considerarse una piltrafa y creerse capaces de hacer algo por su vida.
Por eso considero de un valor incalculable  la cara de satisfacción de estos hombres, recibiendo el aplauso sincero y emocionado del numeroso público asistente a la representación de su ópera, incluida la dirección del Centro Penitenciario.
El proyecto de ópera en la cárcel de Valdemoro se encuadra dentro de un programa de reinserción más amplio que el Centro lleva a cabo desde hace años en un módulo terapéutico, dirigido por un equipo comprometido con la rehabilitación de internos condenados por delitos relacionados con la drogadicción.
Del acierto de llevar LÓVA  a la cárcel dan cuenta los propios internos con sus palabras:
“Hemos trabajado en equipo, cada uno dentro de la profesión elegida, con el fin de presentaros lo mejor de nosotros. Hemos realizado un duro trabajo durante todo este año. Todo lo que vais a ver y escuchar, desde la escenografía hasta la música, lo hemos realizado nosotros y desde la nada.”
“Quisiera representar mediante una escena de la obra el momento en el que  presencié cómo los ojos de mi madre se apagaron, pareciendo triste e impermeable al cariño hacia su propio hijo, debido a que ya éramos conscientes del grave problema en el cual me encontraba y todo el daño que ello conlleva. Sentimientos y sensaciones que después de ese momento me sumergían en la más absoluta soledad, en la sensación de vacío y abandono respecto a la unidad familiar, pero que además por mi parte me hacían anularme como persona, sin hacer frente a la realidad y solo pensar en crear una red de mentiras y engaños constantes que, haciendo lo que hiciera falta, me proporcionase lo único que en aquellos momentos quería: la droga.”
“Quisiera expresar mis sensaciones, emociones y recuerdos en esta obra, ya que hay una gran variedad de historias que sería imposible dejar de escribir, pudiendo todos mirar hacia atrás, sin nostalgia ni rencor, viendo nuestro pasado con la droga como parte de un gran error del que es posible salir y remontar el vuelo y así, de alguna manera, poder hacer ver  a otras personas con nuestras vivencias, nuestros secretos y nuestros sueños de futuro que si se quiere se puede lograr a base de esfuerzo y sacrificio.”
“Querría contar cómo  un drogadicto deambula por la vida sin aspiraciones ni planes de futuro, metido en el más puro ostracismo y que, gracias a la oportunidad de programas como éste, pueda toda la sociedad tomar conciencia del problema y todos nosotros poder estar orgullosos en el futuro.”
“Para mí el  hacer esto me resulta muy gratificante para poder crecer como persona y demostrarme que el poder es querer.”
“Me he decidido a hacer esta ópera para tener una  experiencia nueva y hacer algo positivo”
“Participo en esta Ópera porque quiero hacer algo muy diferente a lo que he hecho en mi vida y  se convierte en un reto personal que me aporta ilusión, esfuerzo, satisfacción y sentirme libre.”
“Pensaba que esto no me podía servir para nada pero con el paso de los días veo que me puede aportar muchas cosas para mi vida en un futuro, como perder mi timidez y lo más importante los miedos.”
“Estoy participando en esta obra para compartir una actividad todas las semanas y superar mis miedos a hablar en público y aprender cosas nuevas.”
“Estoy realizando esta obra para probar nuevos retos en mi vida ya que empezó siendo algo a lo que no le daba importancia y con el tiempo me he dado cuenta que es algo de provecho y satisfactorio para mí.”
 “Estoy realizando esta obra porque me siento bien y aprendo cosas nuevas que jamás hubiera pensado hacer dentro de la cárcel.”
“Siendo capaz de hacer esta obra soy capaz de todo.”

Tras esta experiencia y después de haber dedicado buena parte de mi vida a la educación me pregunto: ¿Cuántas de estas personas se habrían librado de la drogadicción y la delincuencia si de niños hubieran tenido la oportunidad de reflexionar y crear en grupo, sintiéndose capaces y reconocidos, como hoy lo son ellos?
Educación es la clave, y el Estado hace dejación de sus funciones cuando reduce el papel de la escuela a centro de instrucción, igual que los docentes cuando se conforman con ser transmisores de conocimientos.
Lograr que niños y niñas lleguen a sentirse útiles, capaces, participativos, responsables, libres, empáticos, sociables, felices, exige por parte de los educadores que den prioridad a la reflexión, al trabajo en equipo y a la creatividad sobre los contenidos, los exámenes y las calificaciones, es decir, exige que se conviertan en una especie de objetores de conciencia.
No basta con dedicar un día al año a hablar de la paz, de la igualdad o la pobreza, ni siquiera era suficiente la asignatura de Educación para la Ciudadanía, es necesaria una actitud del profesorado y unos procesos en los que se ponga en juego todo el enorme potencial de los individuos y del grupo, de manera continuada, con diversos proyectos de todo tipo.
LÓVA es uno de esos proyectos en los que escuela y vida se dan la mano y se crea el clima para que cada uno pueda dar lo mejor de sí mismo y recibir lo mejor de los demás. Al preocuparse de lo importante, los docentes, los padres y  los alumnos llegan a comprobar que no solo no se pierde en instrucción y conocimientos, sino que ganando en autoestima, relación y motivación, se consiguen mejores resultados en todos los terrenos.
Desatender la educación en la escuela equivale a llenar las cárceles y, por supuesto, de insolidaridad y delincuencia la sociedad.



2 comentarios:

  1. Gracias Miguel. Unas lección q me deja sin palabras

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  2. Lloro con orgullo, sabiendo que la potencial de este tipo de experiencia, trabajo, proyecto es ilimitado. Gracias a ti, Miguel, mucha gente puede realizar sus sueños. Yo también.

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