viernes, 2 de septiembre de 2011

Si tuvieras que definir tu profesión

No hace mucho me plantearon esa cuestión.

El maestro, la maestra son personas de carne y hueso adultas que se juntan un montón de horas con un montón de personas de carne y hueso infantiles  y luchan denodadamente porque éstas les hagan caso y se interesen por cosas generalmente poco interesantes para ellas. Desde esta perspectiva, la garantía de fracaso está prácticamente asegurada.
Cuando esto ocurre, a veces  las personas adultas de carne y hueso no  se resignan al fracaso, se cubren con una coraza de hierro y consiguen que las personas de carne y hueso infantiles les hagan caso, pero muchas de ellas sufren heridas de diversa consideración y algunas quedan mortalmente heridas.
Otras veces esas personas adultas de carne y hueso sienten el fracaso del sistema como algo personal y quedan a su vez mortalmente heridas e incapacitadas para buscar ninguna alternativa.
Pero si esas personas adultas no se resignan al fracaso ni lo consideran como algo personal y quieren seguir siendo de carne y hueso sin corazas, se ven abocadas a buscar incansablemente el camino hasta el corazón de todas y cada una de esas personas de carne y hueso infantiles, entendiendo por corazón lo más profundo de sus mentes, sus líneas de pensamiento, su manera de ver y desear, sus sentimientos y las causas de su actuación en cada momento.
Esto es un trabajo agotador y apasionante. Consiste por decirlo simbólicamente en lanzar y recoger hilos en un permanente juego interactivo. Cuando este juego  se convierte en unidireccional deja de ser educativo. Sólo es interesante para una institución generadora de fracasados entre las personas de carne y hueso adultas y las personas de carne y hueso infantiles que la forman.
Así las cosas, definiría  brevemente mi profesión como la de “incansable descubridor de caminos hacia el interior de las mentes infantiles y compañero de viaje de su crecimiento”.
¿Que si mi profesión es un motor en mi vida?
 Pues sí, sin lugar a dudas. No sólo porque es un reto constante. Es muy satisfactorio percibir el crecimiento y la explosión de vida a tu alrededor. Rejuvenece y aporta energías para cambiar la institución desde dentro.

3 comentarios:

  1. Me ha encantado el artículo!!!!...me lo llevo a otros grupos educativos a través del facebook. Un abrazo....jajajaj.....me has alegrado el día :)

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  2. Me ha gustado tanto, que también lo he enlazado a mi blog, gracias de nuevo.

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  3. Pues a mi también me ha gustado, pero... ¡ya lo creo que es difícil! son muchos niños 25 en aula. Hace poco descubrí que la validación de sus sentimientos es una herramienta mágica y poderosa.
    Llegué a este artículo a través del blog de Susana.
    Gracias y un saludo

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